¿CONOCEMOS REALMENTE A NUESTROS CLIENTES?

El pasado 16 de Enero el diario NOTICIAS DE GIPUZKOA tuvo a bien publicarme en el suplemento especial INN el siguiente articulo. Espero que os parezca interesante.

La semana pasada me toco la interesante tarea de ir de compras para hacer los regalos navideños como supongo que a muchos de vosotros. Fui a una tienda de ropa femenina del centro de Donosti donde sabía que podría encontrar lo que buscaba. Allí 2 simpáticas dependientas me asesoraron y me ayudaron a elegir entre las prendas que me gustaron. En un momento dado me preguntaron por la talla que necesitaba, afortunadamente iba con los deberes hechos y conocía la respuesta ¿y qué tiene que ver todo esto con las temáticas que se exponen en este apartado INN? pensará alguno.


No obstante, yo sabía que la persona para la que compre la prenda tenía la tarjeta de dicho establecimiento y a la hora de responder por la talla les pregunte si esos datos no los guardaban en su sistema. Me respondieron que sólo pedían el nombre y la dirección y que ni se les había ocurrido ir más allá. Es decir, estaban desaprovechan un montón de información de sus clientes teniendo todos los medios físicos para hacerlo: sistemas informáticos, lectores de código de barra para leer la referencia de la prenda y poder adjuntarlo al fichero de los clientes, etc.

Intenté hacerles ver lo interesante que resultaría para sus clientes que en su ficha tuvieran las tallas así como las prendas que habían adquirido. Esto les permitiría enviar promociones personalizadas por estilo de ropa, conseguir un mejor asesoramiento y ni os cuento la ventaja que sería para los maridos, novios, hijos, hermanos, etc. despistados que queremos hacer un regalo y no nos acordamos de los datos básicos ni tenemos claro el estilo que le gusta a la destinataria del mismo.

Esta anécdota que describo me hizo reflexionar y me dio la sensación que esta situación es algo que se repite, con bastante asiduidad, en las empresas gipuzkoanas de cualquier sector.

EL CRM (Customer Relationship Management) es una herramienta que, bien utilizada, puede aportar muchísimo a las empresas. El problema de esta herramienta es que muchas veces se ha enfocado erróneamente, convirtiéndose en un fin en sí mismas. Los CRMs no sólo es para incrementar el conocimiento que se tiene de cada uno de los clientes, introduciendo un montón de reports, muchas veces que no valen para nada, porque el director comercial o director general insisten o incluso hay un bonus por hacerlo.

Es cierto que sin información correcta y veraz, como nuestro ejemplo real, además de los datos personales, las tallas o las adquisiciones realizadas no podemos dar el siguiente paso que es construir y mantener relaciones altamente rentables y duraderas, especialmente con aquellos clientes que mayor valor aporten al cumplimiento de los objetivos. No olvidemos que los clientes es la razón de la existencia de las empresas (aunque a veces no lo parezca) y los que pagan el sueldo de los empleados.

Me consta que muchas empresas han invertido muchísimo dinero en infraestructura informática para llevar a cabo la implementación de un sistema CRM pero tienen la sensación de que todo sigue igual. Esto sucede porque no se sabe qué hacer con ello.

La implementación debe de llevar consigo un cambio de mentalidad y convertir la empresa en una organización orientada al cliente desarrollando estrategias centradas en el cliente rediseñando procesos.

Colaboración Noticias de Gipuzkoa

Dentro de mis inquietudes está el intercambiar ideas con otras perosnas y profesionales para ello he colaborado con el suplemento INN del periódcio Noticias de Gipuzkoa. Aquí os adjunto el link y parte del articulo: http://www.noticiasdegipuzkoa.com/inn/tematicas/inners/aitor-alcelay/orientacion-al-cliente-poesia-o-realidadr



Imaginemos un equipo de fútbol un día antes de un partido. En la rueda de prensa el entrenador ha comentado que van a salir a ganar el partido, que es de vida o muerte. El día del partido, de los once jugadores entendemos que el delantero buscará siempre el gol y para ello usará todas sus habilidades. Pero, ¿qué pasa con el resto del equipo? ¿Sería lógico que los centrocampistas tuvieran un objetivo distinto al gol, por ejemplo, número de pases entre ellos, independientemente de si esos pases sirven para algo o no? ¿Que los defensas sólo se dedicasen a evitar que el equipo contario no meta gol?




Enseguida entendemos que ese equipo tendría dificultades en hacer un buen papel la temporada entera. Quizá gane algún partido por las habilidades individuales, por la suerte o el árbitro, pero si siempre juega así no llegará muy lejos.



Que me disculpen los no futboleros, que haberlos haylos, pero este símil creo que ilustra lo que ocurre en muchas organizaciones.



El cliente es el rey, esta afirmación resulta categórica, pero debemos de ser conscientes de que quien paga todas las facturas de la organización, incluidas las preciadas nóminas, son los clientes, aquellos que nos confían el suministro de un producto o servicio. ¿Significa esto que hay darles todo lo que piden? Categóricamente, ¡no! En la historia empresarial de Gipuzkoa tod@s conocemos empresas que han quebrado o lo han pasado muy mal por dar a sus clientes todo lo que querían.



Lo primero que debemos hacer es identificar qué clientes son valiosos para nuestra organización, sea desde el punto de vista estratégico o económico, y desechar a aquéllos que no lo son. Esto que parece fácil, es muy complicado en la realidad, basta pensar cuántos de nosotros tenemos clientes que no sólo no nos aportan nada y además nos vuelven “locos”.



Una vez realizada la criba debemos conseguir conocer lo que necesita el cliente y no lo que nuestro comercial dice que necesita el cliente. Para ello suele ser interesante y muy útil que personas de departamentos no comerciales (técnicos, producción, logística, compras, etc.), tengan contacto con los clientes. No se debe tener miedo. De hecho, la predisposición a tener reuniones con personas no comerciales suele ser muy grande porque los clientes saben que no van a venderles nada, si no que son profesionales que les pueden ayudar. Aunque cuando estamos trabajando en la realidad tod@s deberíamos de estar constantemente vendiendo.



Desde la persona que coge el teléfono, hasta la persona que se dedica al embalaje o al reparto, los técnicos que pueden diseñar una solución al cliente, incluso los departamentos de RRHH y contabilidad deben tener claro que el objetivo final del trabajo y de las tareas es satisfacer a esos clientes que hemos considerado vitales para la organización. Lamentablemente, en la actualidad hay muchas empresas que no tienen esta mentalidad. Cada departamento tiene unos objetivos que no suelen estar alineados con el objetivo final de satisfacer las necesidades del cliente y, por lo tanto, no están orientados al cliente. Al igual que el equipo de fútbol del ejemplo que tendrá dificultades para no perder la categoría...